01
Antes de nada
Miro lo que tienes
Si tu web se puede trabajar, te lo digo y no te vendo otra: te sale más barato quedártela y ponerla a punto.
Antes de llamarte,
te miran.
El mapa, los anuncios y el boca a boca traen gente hasta tu puerta; lo que se encuentran al entrar es tu web, y ahí se decide si te llaman o siguen buscando.
Para qué sirve de verdad
Una web no es un folleto que se cuelga y ya está. Es donde va tu cliente antes de llamarte: entra, mira y decide si se fía.
Y decide con lo que encuentra. Si ve claro qué haces exactamente, cómo lo haces y qué se va a encontrar, llama. Si tiene que adivinarlo, se va a la siguiente — y esa llamada no la recuperas.
Tu web no es la foto de tu negocio: es la parte de tu trabajo que alguien puede ver antes de conocerte.
Lo que decide
Quien entra en tu web viene con preguntas que casi nunca te va a hacer en voz alta. Si no las contesta tu web, las contesta la del siguiente:
Eso es lo que hay que escribir. Y no sale de ninguna plantilla.
Y hay otro que entra
Lee lo mismo que tu cliente: qué haces exactamente, cómo lo haces y en qué zonas. Si eso está claro y ordenado, sabe cuándo enseñarte. Si está todo metido en una sola página que dice «servicios», tiene que adivinarlo — y casi nunca acierta.
Por eso una web bien montada no es solo para el que entra: es la base sobre la que después se trabaja el mapa, la ficha y todo lo demás.
Eso ya es el otro servicio. Aquí levantamos la casa; que venga gente a ella se trabaja cada mes y va aparte. Cómo trabajo la visibilidad →
Cómo la hago
De cero o sobre la que ya tienes, conservando lo que ya te funcionaba.
01
Antes de nada
Si tu web se puede trabajar, te lo digo y no te vendo otra: te sale más barato quedártela y ponerla a punto.
02
La estructura
Si haces cinco cosas, no pueden estar las cinco en una página que dice «servicios». Cada una necesita su sitio para explicarla bien — y para que quien busca justo esa te encuentre.
03
El contenido
No rellenados con lo primero que salga: escritos para contestar las dudas de arriba, las de tu sector. Y el aviso legal y la política de privacidad, puestos.
04
La entrega
Con los accesos en tu correo y, si venías de otra web, conservando lo que ya posicionaba.
No se publica hasta que me digas que sí
Y cuando termina, es tuyo
A tu nombre. No al mío.
Si un día te vas, te lo llevas entero y funciona igual.
Escritos para tu negocio. También son tuyos.
No es para ti si
El precio te lo digo en la llamada, cuando sepa cuántas páginas hacen falta. No cuesta lo mismo un negocio con tres servicios que uno con doce.
La garantía
No doy la web por terminada hasta que tú me digas que sí. Y si no llegamos a ese sí, no me la pagas.
Para que eso no acabe en un tira y afloja de tres meses, lo hablamos por partes: primero qué páginas va a tener y qué dice cada una, luego cómo se ve. Cuando eso está bien, se construye. Así, si algo no te encaja, lo dices al principio y no al final.
Lo que no te garantizo
Lo que te pido a ti
Te lo digo aquí y no en la llamada: puedes tener la web mejor montada del barrio y seguir sin que te llame nadie. Una web que se publica y no se toca se muere igual que la que tienes ahora.
Si aun así solo quieres la web, te la hago sin problema y ahí acaba mi parte: se entrega terminada, no incluye cambios ni trabajo mensual. Pero prefiero decírtelo antes de cobrarte, no después.